A veces una percepción nueva da la impresión de ser un recuerdo, La persona tiene el sentimiento de, verdaderamente inquietante, de que un periodo de su vida actual reproduce un periodo de su vida pasada. El fenómeno constituye lo que se llama “La ilusión del falso reconocimiento de lo ya visto” (déjá vu) o de lo ya vivido. En términos científicos, la paramnesia. Por ejemplo, hablando con alguien, se tiene la falsa impresión de que se ha discutido con esa persona, de la misma manera y en el mismo lugar. Ya viví este momento. Ya estuve aquí anteriormente. Se me hacen conocidas estas personas. Hay días en que me da la impresión de que todo lo que me sucede ha sucedido ya antes.
Se ha discutido mucho sobre sobre la explicación de este fenómeno de lo ya visto, y ciertos autores han llegado incluso a decir que constituía una de las pruebas de la reencarnación del alma. Tal vez el fenómeno se encuentra también en el origen del tema Baudeleriano de la vida anterior del eterno retorno de Nietzsche y de la teoría platónica de la reminiscencia.
En realidad, esta ilusión parece deberse más a la negación del carácter presentes de las percepciones que a una afirmación de su carácter pasado. La conciencia las registra maquinalmente, sin integrarlas en el presente. En resumen, todo ocurre como si ese sentimiento del falso reconocimiento naciese gracias a un momento de descuido, de un momento de ensueño. Por ejemplo, la persona que tienen la sensación de que ya estuvo en algún lugar o que ya vivió ese momento, sucede de que sus sentidos y su cerebro lo registraron, pero durante un tiempo muy corto en el que se realizó ese registro, su pensamiento consiente permanecía adormecido. Cuando las imágenes en cuestión llegaron de nuevo a su cerebro en el instante siguiente, las capto como pertenecientes a un estado de conciencia antiguo y ya vivido.
De ser así, se produce, una alucinación del presente o como señala Freud “un verdadero reconocimiento, disfrazado del falso recuerdo”. Hay también el hecho de que, el fenómeno de lo ya visto, va acompañado a veces de una angustia inexpresable, como si el recuerdo se situase en un contexto emocional.
De estas observaciones se deduce que un testimonio oral, que se basa en la memoria, no equivale a un documento escrito contemporáneo del acontecimiento, y que las memorias pueden ser documentos sospechosos cuando los autores las escriben al final de su vida y fiándose de su recuerdo.
No puedo dejar a un lado el hecho de que en realidad, de alguna manera, ya hayamos vivido ese preciso instante, que ya conozcamos a esas personas, que ya le sea familiar un lugar al que jamás hayamos visitado. Sea por medio del sueño, reencarnación o desdoblamiento.
En espera de sus comentarios les envió un cordial saludo.








2 comentarios
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febrero 22, 2012, a las 1:25 am (UTC 0) Enlace a este comentario
En este preciso instante y sin necesidad de ser meteorólogo siente que está en el epicentro de la tormenta.
Alvaro Diaz Vallejos
diciembre 1, 2012, a las 3:56 pm (UTC 0) Enlace a este comentario
esta informacion es bastante interesante.